Diferencia entre un concurso de acreedores voluntario y un concurso de acreedores necesario

Diferencia entre un concurso de acreedores voluntario y un concurso de acreedores necesario

Muchas empresas y emprendedores pueden llegar a pasar momentos muy complicados. Momentos en los que se deja de tener liquidez y solo queda la insolvencia. Y es en estas situaciones donde se debe acudir a un concurso de acreedores.

Es evidente que ningún empresario o persona con deudas quiere acabar en un concurso de acreedores, pero a veces no queda más remedio. Esto no significa que sea el final de todo, sino un punto y aparte a tu vida económica. Y es que todo tiene solución.

En el artículo 21 de la Ley Concursal se indica la diferencia entre uno y otro. Si estás pasando por un mal momento económico y puedes acabar en concurso de acreedores, es importante que conozcas los detalles de ambos.

¿Qué es un concurso de acreedores voluntario?

Un concurso de acreedores voluntario es cuando existe una voluntariedad por parte de los responsables de la empresa para reducir las deudas. Es decir, el consejo de administración o administrador de la misma es el que inicia el procedimiento en el juzgado de lo Mercantil.

También puede realizarse en situaciones tales como liquidación y cierre de la empresa, en el caso de que no se quiera continuar con el proyecto económico de la misma.

En el concurso de acreedores voluntario hay dos meses de tiempo para declararlo, una vez se conoce la situación insolvente de la empresa. En el caso de incumplimiento, es posible que haya consecuencias mucho más graves para el administrador de la empresa.

¿Qué responsabilidades conlleva no iniciar un concurso de acreedores voluntario en el plazo indicado?

Existen una buena cantidad de responsabilidades económicas y penales si se da la situación, entre las que destacan dos:

  • La inhabilitación del administrador o empresario para ser parte de un consejo de administración. El periodo sería de entre 2 y 15 años, dependiendo de la gravedad de la situación.
  • El administrador puede ser condenado por daños y perjuicios, teniendo que cubrir la deuda pendiente con su patrimonio personal una vez se haya liquidado o finalizado el concurso de la empresa.

Aun así, las consecuencias de este hecho suelen ser de una gravedad menor en lo que respecta a las consecuencias derivadas en un concurso necesario. Aunque siempre depende de las circunstancias económicas y la cuantía a deber.

¿Qué ventajas tiene anticiparse para presentar un concurso de acreedores voluntario?

Iniciar un concurso de acreedores voluntario hace entender que la administración de la empresa está buscando la viabilidad económica de la misma, por lo que las limitaciones que establece la ley son algo más reducidas.

  • La administración actual se mantiene en funciones, pero estará supervisada por una administración concursal. Es decir, que no se pierde el control de la empresa.
  • Se paralizan las ejecuciones judiciales respecto a los deudores, así como la suspensión de los intereses generados por las deudas.
  • Permite disponer de tiempo suficiente para una reestructuración de la empresa, evitando el cierre de la misma.

Además de poder evitar todos los perjuicios que generaría un concurso de acreedores necesario, o la no iniciación de un concurso de acreedores voluntario en el tiempo estipulado por la ley.

¿Y un concurso de acreedores necesario?

Cuando se inicia un concurso de acreedores necesario no es por parte de la administración de la empresa, sino de los acreedores que ven sus deudas impagadas. Es decir, fuerzan la situación para que se inicie el proceso de concurso de acreedores.

También hay que destacar que durante el concurso de acreedores necesario, la gerencia responsable de la empresa es sustituida por una administración concursal. Por tanto, se pierden todas sus funciones y capacidades.

En lo que respecta al cobro de crédito, los acreedores que inician el procedimiento concursal tienen privilegios respecto a otros acreedores, teniendo preferencia para cobrar un 25% inicial. Con esto se quiere hacer entender que se premia al acreedor que insta el concurso.

Por último, los administradores responsables de una empresa en concurso tienen presunción de culpabilidad. Esto significa que los acreedores no tienen que demostrar que las acciones de los administradores han llevado a la situación de insolvencia de la empresa.

¿Qué ventajas tiene, como acreedor, iniciar un concurso de acreedores necesario?

En resumidas cuentas, las principales ventajas que se obtienen al instar un concurso de acreedores necesario son:

  • Se consigue un privilegio de cobro del 25% de la deuda que se tiene, por lo que el acreedor que haya iniciado el concurso cobrará antes ese porcentaje respecto a otros acreedores.
  • Se suspende en funciones y capacidades a los administradores actuales, sustituyéndolos por administradores concursales. Su prioridad será saldar las deudas que la empresa tiene con los acreedores.
  • La presunción de culpabilidad de los administradores, con la posibilidad de que deban cubrir las deudas con los bienes personales.

Además de ello, tener la certeza de que por fin, dentro de un tiempo estimado, se va a cobrar las deudas contraídas. Esto aliviará cualquier presión económica que tenga el acreedor, además de ganar en tranquilidad.

Entonces, ¿cuáles son las diferencias?

El aspecto más destacable que se debe tener en cuenta entre ambos tipos de concurso de acreedores es que en el necesario la administración pierde toda capacidad respecto a la propia empresa. En el voluntario no, aunque estarán bajo la supervisión de una administración concursal.

Esto desemboca en que los administradores responsables no puedan hacer nada al respecto durante un concurso de acreedores necesario. La administración concursal realizará todas las acciones oportunas para obtener liquidez y realizar los pagos a las deudas de los acreedores.

Si se previene la situación y antes de que los acreedores insten un proceso necesario la administración comienza uno voluntario, les permitirá tomar las decisiones adecuadas (siempre bajo supervisión) para poder cumplir con las deudas sin perder el control de la empresa.

Esta diferencia ayuda a que el administrador, que en muchas empresas es el mismo propietario, no se sienta incapaz de hacer nada al respecto. Sobre todo en el hecho de la presunción de culpabilidad. Al menos podrá trabajar para corregir la situación y salir del entuerto.

También es importante destacar que en un concurso de acreedores necesarios el juez puede embargar los bienes personales de los administradores, logrando una garantía para los acreedores de que sus deudas vayan a ser pagadas.

En definitiva, si una empresa prevé que no va a tener liquidez y va a acabar siendo insolvente, es mucho más beneficioso adelantarse e iniciar un concurso de acreedores voluntario antes que lo fuercen los mismos acreedores.