deudas

Deudas, o las afrontas o te someten.

Los procesos de crisis siempre son traumáticos y más si el volumen de deudas hacen que veas un túnel sin salida. Gran parte de estos problemas se acrecientan por no haber contado con un asesoramiento oportuno y anticipado que además de prever dificultades te ayudan afrontarlas con garantías.

Para muchos directivos y empresarios la situación se vuelve incontrolable porque el día a día y el agobio creciente generan un ambiente de absoluta negatividad. Entran en una visión de túnel que además de oscuridad no les permite ver la luz de la salida por más lejana que se presente.

Lo habitual, que no debería ser así, es intervenir cuando la empresa ya está en una espiral de caída, presión de los proveedores, de los bancos, créditos que no se aprueban, malestar entre los trabajadores por atrasos y cuantos problemas queramos añadir.

Nos enfrentamos a realidades que nos dejan muy sorprendidos. Desconocimiento sobre lo que es renegociar, reestructurar o pedir una condonación de una deuda. Términos que nos dan una sensación de tabla de salvación pero que depende por cual optemos puede ser la ruina total del negocio.

Solamente en la CONDONACIÓN DE UNA DEUDA podemos tener una cierta tranquilidad, este acto notarial es la renuncia expresa del acreedor hacia la deuda para con nosotros. Puede ser total o parcial y aunque parezca algo imposible de ver, a veces es preferible para el acreedor realizar una condonación de la deuda que no perpetuarla ya que esta situación de impago puede ser perjudicial según el momento del acreedor (insolvencia bancaria, fallecimiento etc.)

Respecto a la REESTRUCTURACIÓN DE DEUDAS,  si es con una entidad bancaria nos suelen ofrecer reunificar todo en un solo saldo y volver a gestionarlo con nuevos intereses y condiciones, pero hay que estar muy atentos, la necesidad y el apremio no suelen ser buenos consejeros a la hora de negociar, dejarlo en manos de un profesional es la opción más acertada, emocionalmente le permite mantener ese punto de sangre fría ventajosa a la hora de discutir ciertos puntos del contrato.

Y finalmente RENEGOCIAR, un término que puede estar devaluado por malas experiencias pero que es la opción más habitual y veraz ante estas situaciones. Se traza un plan, con unos objetivos de mínimos y máximos. Se estudian alternativas. Como la raíz de la palabra nos indica, volver a negociar, eso implica que todos cedemos para llegar a un acuerdo.  Pero se debe hacer tutelado por profesionales, no confiando en las habilidades personales de “comercial”

Para ir formándonos quizás sería interesante repasar la Ley Concursal en su artículo 178 bis 

O las últimas noticias respecto a las deudas con respecto a Hacienda.  

Por todos estos detalles es que la valoración externa cobra un sentido lógico y real a nuestra ansiada solución.